Sevilla, puerto de indias [2020]

Sevilla es una gran ciudad, de las mayores de España. Situada en el valle del río Guadalquivir ha estado poblada de forma ininterrumpida desde hace milenios. Eso hace que sea en su esencia como el resto del sur que la rodea, lugar de desarrollo de muchos acontecimientos históricos. Por eso sus monumentos son tan especiales.

Entre los más notorios y que han dejado una huella más honda en la ciudad está su relación con los eventos posteriores al descubrimiento del nuevo mundo. Dada la posición privilegiada de la ciudad, con un porte lo suficientemente grande como para gestionar el comercio americano y de caracter interior pero con río navegable hizo que fuera la elegida como puerto de indias.

Vista de Sevilla, hacía 166o Fundación Focus

Puerto de indias

Durante buena parte del tiempo en que la monarquía Hispánica dominó los territorios ultramarinos el intercambio de bienes estuvo firmemente controlado con el objeto de saber que y como llegaba a a cada lugar. Ya que estos cargamentos estaban sujetos a impuestos de los cuales se servía el rey para sufragar una buena parte de sus gastos.

Esto hizo de Sevilla una ciudad rica, muy rica. Ya que toda esa trata comercial tenía que tener su validación desde allí, a la vez que los mercaderes de todos los lugares de Europa procuraban instalar su representación en la ciudad hispalense para tratar de obtener su parte del comercio americano.

brown metal building
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Esta riqueza tuvo muchas consecuencias, una de ella era el animado ambiente de la ciudad que se llegaba a considerar pecaminoso y decadente. Donde los corrales de comedia eran un entrenimiento popular y se representaban obras de Lope de Vega o Cervantes. La pobreza era enorme y eso hacía que la picaresca fuera una cosa común, como atestigua Cervantes al hablar de la cofradía de ladrones en Rinconete y Cortadillo.

Ciudad con Arte

Otras consecuencias de este nivel de esta afluencia económica la encontramos en el legado artístico. Durante este tiempo los artistas encontraban buenos mecenas que les apoyaran en su labor de creación artística. Entre los nombres de artistas que o bien eran de Sevilla o bien trabajaron aquí encontramos a Velázquez, Zurbarán, Murillo, Martínez Montañés.

pasaje de santa cruz en sevilla

Su obra se podía ver a lo largo de las iglesias, conventos y palacios de la ciudad. Donde aplicaban sus mejores conocimientos. Debido a los vaivenes de la historia muchas ya no están en la ciudad y nutren colecciones públicas o privadas de todo el mundo. Otras desgraciadamente han sido destruidas.

A día de hoy podemos ver lugares que recuerdan esa etapa de Sevilla, nos servirán para entenderla mejor y nos dejarán una imagen inolvidable.

Pintores sevillanos

Donde se une un ambiente propicio a que los artistas se asienten, tiene asegurado una etapa de esplendor. Esto ocurre en Sevilla, desde el principio de esta época los nobles ya estaban interesados en adquirir arte. Esto los diferenciaba, y además estas piezas les permitía mostrar que estaban al tanto de las novedades también en esta ámbito.

Procuraban embellecer al máximo sus palacios y posesiones, ya fuera trayendo objetos clásicos (muchos de estos palacios cuentan con piezas traídas de yacimientos romanos). Para eso necesitaban el concurso de artistas hábiles. Y cuanto más reconocidos fueran estos mejor. En el ámbito de hacerse conocer como el artista más solicitado fue un maestro Murillo.

Además, se entendía que era un acto de fe y piedad el suministrar fondos para la construcción, mejora y decoración de iglesias y conventos. Por lo tanto Sevilla era un lugar muy atractivo para artesanos de todo tipo.Arquitectos, pintores, escultores, orfebres medraban al ritmo del crecimiento de la ciudad comercial.

Entre los más conocidos de estos artistas que provenían o trabajaron aquí tenemos a Diego Velázquez, Bartolomé Esteban Murillo, Martínez Montañés , Francisco Pachecho, o Juan de Arfe.

Reales Alcázares

Sevilla tiene muchas joyas. Esta es de las mas valiosas. Un conjunto palacial asentado en el núcleo de poder de la ciudad desde tiempo inmemoriales. Es el lugar donde se encontraba la alcazaba musulmana, protegida por murallas. De esta etapa se encuentran pocos vestigios, de lo que pudiera ser el palacio original de Almutamid. Almutamid, el rey poeta de Sevilla que deslumbraba con el lujo de su corte y el impulso que dio a la cultura en la ciudad. La mayoría de este palacio original fue derruido tras la conquista cristiana.

Tanto Fernando III y Alfonso X eligieron este lugar como residencia, y lo fueron adaptando a sus necesidades. Tiempo después sería Pedro I “el cruel” el que crearía una parte del palacio que a día de hoy es de la más admiradas por sus visitantes. Sufriría luego reformas en el siglo XVI cuando Carlos V se casa en Sevilla y durante tiempos de Felipe II.

Además de las lujosas dependencias del palacio, con decoraciones de inspiración musulmana, encontramos unos jardines que están a la altura del recinto. Con una galería de grutescos de época borbónica y donde encontraremos pavos reales.

Hasta tal punto es bello y evocador que es uno de los lugares que la productora de Juego de Tronos eligió en Sevilla para ambientar su mundo de fantasía e intrigas.

Qué ver en Sevilla

Los Reales Alcázares

Es uno de los palacios más antiguos del mundo ¡y que sigue siéndolo! es que este lugar ha sido lugar de reyes desde los tiempos en que Sevilla era una ciudad musulmana, lo fue con los reyes medievales y hasta ahora.

Por lo tanto es uno de los edificios más espectaculares y lujosos de España. Una maravilla de arte y jardines.

Ese sabor sabor oriental se debe en parte a que tuvo parte de su inspiración en la Alhambra de Granada. Eso ha hecho que sea también un lugar de cine con ese aire, ya que se usa para la película El reino de los cielos o para representar Juegos de Tronos.

La Catedral y la Giralda de Sevilla

Aunque puede que no sea lo tuyo el visitar iglesias o catedrales, te rogamos encarecidamente que visites esta. Es sencillamente otra cosa. Dedícale un buen rato a perderte.

Este lugar alberga la tumba de Cristóbal Colón, del rey que conquistó Sevilla y es depositaria de un autentico tesoro artístico. Con obras de Murillo y Goya entre otros.

El retablo del altar mayor es tan impresionante que resulta sencillamente apabullante, y e incluso la magnitud del edificio es algo que nos hace parecer pequeños. Simplemente haz la prueba de mirar hacia el techo y tendrás la impresión de estar dentro de una autentica montaña de piedra.

Además desde dentro es de donde podemos acceder a la Giralda, uno de los símbolos más conocidos de Sevilla. El antiguo alminar de la mezquita musulmana y actualmente el campanario de la catedral. La Giralda ha tenido muchas apariencias a lo largo de los siglos al irse adaptando a los cambios de la ciudad.

Aunque se pueda hacer un poco dura la subida realmente merece la pena.

El barrio de Santa Cruz

Es un referente absoluto, escenario de leyendas y evocador de romances. No en vano en algunas de sus calles encontramos referencias a obras de literatura que las mencionan, como Don Juan Tenorio, Carmen o en la música la canción de Dos Cruces que canta Diego el Cigala.

Fue el lugar de la ciudad en donde vivía la comunidad Judía, y ese recuerdo está muy presente. La actual imagen es algo más moderna, pero representa perfectamente la que podemos tener en la cabeza de un barrio andaluz idealizado.

Perderse por sus calles no solo es una delicia y algo casi obligado, si no que además es muy fácil por lo enrevesado de su trama. Santa Cruz está llena de callejones que giran constantemente, pero todos llevan a rincones que merece la pena ver.

Como recomendación, no te pierdas la Iglesia de Santa María la Blanca. No te hago spoiler, pero es pura Sevilla.

La plaza de España

Sevilla fue lugar de exploracion y la puerta al nuevo mundo, pero volvio a ser un lugar muy importante de encuentro entre América y Europa con la ocasion de un gran evento: la exposición iberoamericana de 1929.

Fue algo extraordinario y toda la ciudad se engalanó para ello, se contaba con que fuera el evento del año. Fruto de eso se hizo este enorme y precioso edificio. Era como la presentación del país a todos los que vinieran, como una España en miniatura.

Está pegadita al centro y al parque de María Luisa, de forma que si tienes suerte puedes tener un día precioso de paseo – tampoco hace falta demasiada, en Sevilla suele hacer sol-.

Si quieres visitar el Alcázar, la Catedral y la Giralda de Sevilla con este tour lo tienes todo junto, con guía y entradas.

La catedral de Sevilla

La catedral gótica del mundo más grande por superficie. No está nada mal para presentar este lugar.

Comenzada a construir a principios del siglo XV sobre el lugar que ocupó la antigua mezquita aljama de Sevilla. Los ingresos del cabildo de lo que era la primera ciudad de Castilla permitían una gran libertad a la hora de configurar el proyecto. Se imaginaba una gran catedral.

Eso hicieron, y vaya si lo consiguieron, las obras duraron generaciones. El legado es una auténtica montaña hueca, sobre cuyo perfil reina la torre de la Giralda. Esta era el antiguo alminar de la mezquita, desde donde se llamaba a la oración. Función que retuvo al convertirse en el campanario de la catedral

Dentro podemos encontrar los restos de Cristobal Colón, en un mausoleo monumental dentro las naves de la catedral. También es aquí donde podemos ver el cuerpo momificado de Fernando III que es desvelado cada año por su día.

Entre los tesoros de la catedral se encuentran innumerables objetos litúrgicos en metales preciosos y marfil. Además de obras de arte pertenecientes a Goya, Martínez Montañés, Juan de Mesa, Pedro Roldán, Murillo o Artemisa Gentilleschi. Con un catálogo de más de 800 obras.

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